tucalle.com
Tenía una entrada. Ahora tiene diez: nueve artículos de 2014 y 2023, con su fecha.
faustosgallery.com
Algunas siguen en pie. Otras las he tenido que desenterrar del archivo.
Sala i
Es una agencia, aunque media semana trabajamos como si fuera un laboratorio.
Ecommerce técnico desde Madrid, casi siempre Shopify, para marcas que ya venden y tienen la tienda atascada. Eso es lo que factura.
Y luego está lo otro: cosas que montamos sin que nos las haya pedido nadie. Un ERP para llevar la casa por dentro, unos cuantos plugins, un método de trabajo con especificaciones que empezó siendo un apaño interno y que ahora usamos con clientes. De la mayoría no sale nada.
El nombre viene de un pangolín y de la pandemia.
Sala ii
Aquí no soy la agencia. Soy socio.
Comprar un coche de segunda mano en España es un acto de fe. El vendedor sabe cosas que el comprador no, y los dos lo saben. El negocio es bastante simple: alguien va, revisa el coche y escribe lo que ha visto.
Llevo años facturando proyectos a clientes y esto se parece poco. Cuando cobras por horas acabas discutiendo el alcance. Aquí las discusiones van de si la idea funciona.
Sala iii
Una calle con tu nombre, gratis y en tres pasos.
Eliges ciudad, tipo de vía y nombre, y sale la placa: el azulejo de Madrid con el oso y el madroño, la chapa esmaltada de Oxford Street, la de esquina de París, la piedra de Oporto. No había registro ni cuenta de usuario, y no vendía nada.
Lo hice en 2009 para ver si a alguien le hacía gracia. En enero de 2021 el contador de la portada marcaba 179.701 carteles. En 2024, 387.014.
En algún momento alguien grabó un tutorial en Facebook explicando cómo usarlo. Nunca supe quién era.
0 carteles de calle creados desde 2009
tucalle.comSala iii · anexo
Capturas de la Wayback Machine. Las dos primeras son de cuando el dominio todavía no era mío.
2001
2007
2010
2012
2014
2017
2019
2021
2024
Desliza para recorrer los años
Sala iv
Cuando un dominio caduca, no desaparece del todo.
Quedan dos cosas. Lo que se escribió, que sigue guardado en el archivo de la web. Y los enlaces que otros le pusieron durante años, que a partir de ese día llevan a un 404.
Lo que hago es juntarlas: bajo del archivo lo que merece volver, lo publico con su fecha original y compruebo que las direcciones que alguien enlazó hace diez años vuelven a responder.
Sacar del archivo todas las direcciones que el dominio llegó a tener y cruzarlas con las que todavía reciben enlaces desde fuera.
La mayoría de lo archivado no merece volver. Republicarlo entero hace más daño que no hacer nada, y esta es la parte que lleva tiempo.
Sacar el texto de un HTML de hace quince años, quitarle los restos del diseño de entonces y devolverlo con su fecha.
Que las direcciones con enlaces respondan, y que las que eran basura sigan en 404 a propósito.
De las 8.997 páginas que el archivo guardaba de tucalle.com, nueve merecían volver.
Tenía una entrada. Ahora tiene diez: nueve artículos de 2014 y 2023, con su fecha.
Una aplicación de 2013 para guardar sitios entre amigos. La marca sigue viva, con la misma idea y otro formato.
En depósito Otras siete piezas del fondo no están expuestas, que en un museo es lo normal.
Sala v
La novela que siempre quisiste leer, salvo que nadie la había escrito.
Eliges el género, hasta cuatro ingredientes —dragones, enemies to lovers, academia, lo que sea—, la ambientación y el tono, y describes la historia que te apetece leer. En unos minutos tienes el primer capítulo. Son novelas cortas, de veinticinco a cuarenta mil palabras, escritas en español y no traducidas.
El primer capítulo es gratis y no pide tarjeta. A partir de ahí son 6,99 € al mes con treinta capítulos incluidos, que dan para unas cuatro novelas.
Es la pieza más nueva de la casa: lleva en pie desde agosto de 2026.
Sala vi
Cosas que hago los fines de semana.
Escribes un apellido y te devuelve sus armas. Va explicando por qué elige cada esmalte y cada figura, y dos personas con el mismo apellido obtienen siempre el mismo escudo.
Reproduce los mecanismos de la compra por impulso —la cuenta atrás, el «quedan dos», el carrito que te persigue— y al final del embudo no hay nada que comprar.
De 1999 y funcionando. Le estoy montando encima una obra que mezcla lo físico con lo generado. Va lento.